Tengamos en cuenta los siguientes puntos clave para entender este concepto: Ingreso de dinero (ventas, cobro de deudas, alquileres, etc.)

Egresos de dinero (pago de proveedores, servicios públicos, nómina, etc.)

Periodo de tiempo. De esta manera, podemos decir que el flujo de caja es el informe donde se presenta el detalle de los ingresos y los egresos de dinero que tuvo la empresa durante un periodo de tiempo.

El saldo o flujo neto es una parte importante para identificar la liquidez de la empresa, recordemos que cuando hablamos de flujo neto, nos referimos a la diferencia entre los ingresos netos y los desembolsos netos, descontados desde la fecha de aprobación de un proyecto, es decir “tomar en cuenta el valor del dinero en función del tiempo”. Si el saldo es positivo, esto quiere decir que los ingresos del periodo fueron mayores a los egresos, si es negativo indica que los ingresos del periodo fueron menores a los egresos.

En el flujo de caja no usamos expresiones como “ganancias” o “pérdidas”, ya que para poder brindar este tipo de calificativos es necesario tener el estado de resultados. Otra manera en la que podemos comprender qué es el flujo de caja, es definiéndola de la siguiente manera: El flujo de caja es el proceso que nos permite obtener información relevante para respondernos las siguientes preguntas:

¿Cuánto comprar de mercancía?

¿Podemos comprar de contado o es necesario a crédito?

¿Debemos cobrar de contado o podemos cobrar a crédito?

¿Qué tanto dinero se podrá invertir en los negocios?

Estas son solo unas cuantas preguntas, entre tantas otras que nos podemos formular con la ayuda del flujo de caja, para proyectarnos adecuadamente y que las cuentas en nuestro negocio fluyan.